miércoles, 15 de agosto de 2012

Manuel Morterero. Un guerrillero alcarreño en la Guerra de Sucesión

Artículo publicado en el número de junio de 2012 de la revista Atienza de los Juglares

Por razones que merecen un estudio pormenorizado, la Guerra de la Independencia española ha mantenido desde el siglo XIX un protagonismo histórico y social que ha desdibujado la importancia, hechos de armas y personajes más relevantes de la Guerra de Sucesión, que asoló con igual dureza muchas de las comarcas y provincias de Castilla.

Si El Empecinado es un personaje muy conocido, casi mítico, gracias sin duda a los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, alguien de igual o incluso superior destreza en la guerra de guerrillas como fue José de Vallejo, es ignorado por la historiografía, hasta el punto de no existir en la actualidad monografías sobre su persona.

De esa historia poco conocida, queremos rescatar la figura de Manuel Morterero, un hombre pechero de la Alcarria que decidió alcanzar la gloria de las armas enrolándose como partisano en una de las partidas que José de Vallejo mantuvo en la comarca.

No disponemos de demasiada información sobre los orígenes de Manuel Morterero, pero sí nos consta que era natural de Valdearenas, y que a principios del siglo XVIII residía en Argecilla. Ignoramos su fecha de nacimiento, pero teniendo en cuenta que hasta 1710 estuvo en la milicia y que su hijo Juan Morterero, alcalde de Valdearenas por el estado de nobles(1), tenía 53 años en 1752, podemos colegir que habría nacido a finales de 1670.

A pesar de no residir en Valdearenas, Morterero debía pertenecer a una familia acomodada de la misma, lo que posiblemente le permitió un ventajoso matrimonio con una vecina de la villa de Argecilla, al punto que el Conde de Pliego lo califica como “uno de los primeros caudales della”. Sabemos (por el Memorial dirigido al rey Felipe V, y que sirvió de prueba para la concesión del privilegio de hidalguía(2)) que quince años después de la hambruna de 1693, durante la Guerra de Sucesión, perdió no menos de 2.000 ducados, dos caballos, ganado y cosechas.

En algún momento de 1706, Manuel Morterero se unió a las partidas del coronel de dragones, Don José Vallejo, mientras éste se encontraba acampado en las inmediaciones del Monasterio de Sopetrán, cerca Hita, llevando su propio caballo y armas.

Vallejo, actualmente poco recordado, adquirió durante la Guerra de Sucesión un carácter casi mítico por su osadía, valentía y destreza en la guerra de guerrillas. Natural de Lima (Perú), Caballero de Santiago y Coronel de Dragones, en los pliegos cordel que se publicaban en la época se le describía como un ser invencible: “Visto por los generales / cómo Vallejo es la causa / de carecer de noticias, / luego dan orden que salgan / diversos destacamentos / y prisionero lo traygan; / pero ni le traen ni buelven, / que Vallejo los despacha / con boleta al hospital / para que los pongan cama; / lo que infundió al archiduque / tal temor que luego trata / dar orden a sus soldados / para que el campo mudaran”. Y también como vengador del pueblo castellano: ¿Qué es aquesto, luteranos? / ¿Dónde vais, gallinas, mandrias, / en precipitada fuga, / no siguiendo vuestra marcha / más que Vallejo y su gente, / que de ochocientos no passan, / pues nuestro gruesso de tropas / aun se está en Casa Texada? / Mas creo que se han movido; / cuidado, si os alcançan: / vuestra bárbara osadía / quedará bien castigada”(3).

Incluso historiadores tan reputados como Modesto Lafuente, en su Historia General de España(4) lo describen así: “… cuando la corte de Felipe V se trasladó a Valladolid, dejó el rey á las inmediaciones de la capital á don José Vallejo, coronel de dragones, con un grueso destacamento, encargado de molestar á los enemigos. No podía haberse hecho una eleccion mas acertad para el objeto. Porque era el don José Vallejo el tipo mas acabado de esos intrépidos, hábiles é incansables guerreros, de esos famosos partidarios en que se han señalado en todas épocas y tiempos el génio y el espíritu bélico español. Correspondió el Vallejo á su cometido tan cumplidamente, y ejecutó tales y tantas proezas, que llegó á ser el terror de las tropas aliadas con ser tan numerosas, y á poner muchas veces en aprieto y conflicto el mismo cuartel general el príncipe austriaco. De contado situándose en Madrid y Guadalajara, cortó las comunicaciones entre la córte y los reinos de Aragon y Cataluña, interceptaba los socorros y cogía los despachos, pliegos y cartas del archiduque y la archiduquesa, y al paso que á ellos incomunicaba, él se ponía al corriente de todos sus pensamientos y planes. Destruia las partidas que se enviaban en su persecución, y siempre en continuo movimiento, caminando dia y noche, y tan pronto en la Mancha como en tierra de Cuenca, en las cercanías de Toledo como en las de Madrid, empleando mil estategemas y ardides, haciendo continuas emboscadas y sorpresas, apareciendo á las puertas de la córte ó en los bosques del Pardo cuando se le suponía mas lejos, destrozando destacamentos enemigos, asaltando convoyes de equipages, municion o viveres, alentando los pueblos á la resistencia, acreciendo sus filas con centenares de paisanos resueltos y valerosos que se le unian, y llegando a combatir y derrotar cuerpos de hasta tres mil hombres con el general Stanhope a la cabeza, como sucedió en los llanos de Alcalá. Escribieronse entonces, y se conservan, y las tenemos a la vista, multitud de relaciones de las hazañas de Vallejo”.

Por lo que sabemos, Morterero participó en 1706 en el enfrentamiento de Vallejo con el Barón de Mezer, guiando en los años siguientes a sus partidas por la Alcarria y la Campiña del Henares, cuando interceptó dos correos angloaustriacos. Posteriormente, con autorización de Vallejo, se retiró a Argecilla desde donde realizaba proselitismo a favor del Borbón y recababa información de interés para las partidas del Rey Felipe.

Debió ser, pues, un personaje muy buscado en la comarca de la Alcarria y la Campiña del Henares. En 1710, una partida de trescientos caballos e infantes lo buscaron sin encontrarlo en Argecilla y finalmente fue detenido en Mandayona a finales del mes de noviembre de ese año. Sabemos que fue trasladado a Cifuentes, atado y arrastrado, permaneciendo encarcelado durante 18 días, tiempo en el que fue torturado y finalmente condenado a la horca, por no aceptar los ofrecimientos de pasarse al bando de Archiduque y facilitar la localización de una partida de Vallejo con veinte caballos. Un testigo lo describió así: “es publico y notorio que el día que en esta villa [Mandayona] prendieron los enemigos al presente escrivano, prendieron también a dho Manuel Morterero que no le habían podido hallar en su casa y lo save por que estando preso el testigo en la villa de Masegoso [del Tajuña] llego una partida de dos enemigos de el Reximto de Cordova y llevaban atados con un cordel los brazos atras y después una a otro dho Manuel Morterero y al presente esno y que todos los juntaron y llevaron a la villa de Zifuentes y pusieron en el Cuerpo de Guardia en rigurosa prisión con cordeles en los brazos y cadenas a los pies donde estubieron muchos días hasta que llego Estaremberg de culla horden dieron (en presencia del testigo) tormento a dho Manuel Morterero y le notificaron sentencia de muerte…”(5).

No fue ahorcado al “…haberse turbado sus designios con la noticia que tuvieron de que mis tropas habían dado vista a Brihuega(6), con cuya confusión os saquearon y llevaron atado entre sus batallones hasta que dieron vista en Villaviciosa [de Tajuña] al Campo de dicho mi Ejercito, habiéndose antes dado orden por ellos al Coronel don Gaspar de Córdoba para que os quemasen vuestras casas”.

No considerándolo suficiente, según relataba el propio Manuel Morterero, “me pusieron en sus líneas para que pereciera” pero “habiendo tenido la fortuna de que venciesen nras Armas en su retirada escape entre su Carruaje hasta incorporarme con nuestras tropas”.

El Marqués de San Felipe, en su obra “Comentarios de la Guerra de España”(7) dijo de la batalla de Villaviciosa del Tajuña: “No se portaron con menos valor en aquel ultimo lance el Conde de Aguilar, el de San Estevan de Gormáz, y el Marqués de Moya su hermano, Don Feliciano Bracamonte, Don Josph de Amezaga, Mahoní, y todos los Oficiales del Cuerpo del Exercito […] No brilló menos la vigilancia, e infatigable aplicación de Don Joseph Vallejo”.

Tras la victoria de la batalla, que en palabras de Torcy “colocó la Corona sobre la cabeza del Rey Católico”(8), el día 12 de diciembre de 1710 Felipe V, al frente del ejército, levantó el Campo Real de Fuentes de la Alcarria para dirigirse a Cifuentes donde permanecieron hasta el día 14 de diciembre. Tras abandonar la villa cifontina en dirección a Siguenza(9), el rey se alojaría esa misma noche en la casa de Manuel Morterero en Argecilla(10).

La aspiración de ser ennoblecido y recompensado económicamente por su participación en la Guerra de Sucesión con parte de la hacienda de D. José de Torres en Valdearenas, Hita y su comarca, abandonada tras pasarse su propietario al partido del archiduque de Austria, le ocupó los años siguientes. Para ello dirigió un Memorial al rey Felipe V, en el que incluía las declaraciones en su favor del coronel José Vallejo, del conde de San Esteban de Gormaz, del conde de Pliego y del príncipe de T´Serclaes-Tilly(11).

Escudo de los Morterero en Valdeaernas.
Foto gentileza de  www.valdearenas.com
Con fecha de 31 de mayo de 1712, el rey Felipe V firmó la Real Carta que le concedió privilegio de hidalguía para sí y sus descendientes, legítimos y naturales, por línea recta de varón, el derecho a utilizar armas, timbre y escudos y blasones, y una porción de la hacienda de D. José de Torres(12).

La participación de Manuel Morterero en la Guerra de Sucesión se saldó, por lado, con varias acciones heroicas ante el enemigo, la participación de acciones que hoy llamaríamos de inteligencia (y que siempre se han llamado de espionaje), penalidades incluida la tortura, una milagrosa salvación en medio del frente de batalla, y pérdidas económicas de más de un millón de maravedís (dos mil ducados por el saqueo de sus dos casas y el incendio de la de Valdearenas, veinticuatro doblones por la pérdida de dos caballos durante el servicio del rey, 200 doblones durante su prisión así como de cosechas y ganados); y por otro, con el reconocimiento de algunos de los más importantes militares de su época (Vallejo, el Conde de San Esteban de Gormaz, el Príncipe de T´Serclaes-Tilly), su ennoblecimiento, y la parcial reparación económica con fincas en Valdearenas.

Pero sus esperanzas resultan un tanto frustradas cuando el Consejo de Argecilla se negó a eximirle de los tributos que por su nueva situación de hidalgo le correspondía, a pesar de que en 1711 era Alcalde Ordinario(13) de la villa de Argecilla, y en 1713 Teniente Corregidor(14). Para ello tuvo que remitir dos solicitudes al rey para finalmente conseguir que la corona mandatase al alcalde mayor de Atienza para que obligara al Concejo de Argecilla a que se cumpliese la voluntad del rey. Se debe entender que el Concejo de Valdearenas, donde sabemos que tenía al menos una casa y las nuevas tierras concedidas por el rey, no le pusieron ningún impedimento.

Por su importancia histórica, trascribimos las recomendaciones firmadas por Vallejo, Conde de San Esteban de Gormaz, Conde de Pliego y Príncipe de T´Serclaes-Tilly, así como el Memorial remitido por Morterero al rey.

Escrito de apoyo de D. José Vallejo, coronel de Dragones.

Dn José de Vallejo, Cavo de la orden de Santiago, Coronel de un Regimiento de Dragones Estrangeros y Comandante de un Destacamento de Cavalleria = Zertifico que Manuel Morterero, vezino de la villa de Argencilla, al tiempo que me hallé con el referido Destacamento en las cercanías de la villa de Atienza se agrego al con su caballo y Armas, y asistió en la función que tuve con el Varon de Mezer, en la que se porto con valor. Como también en la toma de dos Correos habiendo servido de Guia en las Marchas que ejecute en aquellos contornos. Y habiéndose retirado a su casa con mi orden desde ella me despacho diferentes correos participándome algunas noticias que condujeron al Rl Servicio, y quando  entre en la villa de Zifuentes por algunos Paysanos se me participo como el dho Manuel Morterero había sido sorprendido por una partida de los enemigos y conducido a la carcel publica de la dha villa de Zifuentes adonde le dieron tormento y condenaron a muerte que se hubiera executado sino hubieran salido tan arrebatadamte de dha villa con la noticia que tuvieron del sitio de Briuega y lo llebaron entre sus tropas por lo que le Considero ser atendido de la piedad de su Magd. Molina y diciembre diez y seis del mil setecientos y diez = Dn Joseph de Vallejo.

Solicitud de Manuel Morterero:

Manuel Morterero vezino de la villa de Algecilla y natural de la de Valdearenas ante Vm parezco y digo que a mo Dro combiene hazer Informazion en esta villa como en el año de setecientos y seis segui y servi en las tropas de Su Magd que Dios guarde en aquel tiempo que estuvieron en Sopetran, Jadraque hasta q. levanto el Campo donde por mi dirección y saber la tierra y guía a muchas partidos y destacamentos se hicieron muchas presas al enemigo. Y en este presenta hacer andado en el Destacamto que comandaba el Coronel Dn Joseph de Vallejo hasta que paso a la Mancha y en el dho tiempo haver servido de guía y por mi dirección haver cojido dos correos y haver por mi hecho muchos Prisioneros y muertos a los enemigos, como también haverme preso los enemigos en esta villa de Mandayona y llevarme a la de Zifuentes donde me dieron tormento y me sentenciaron a horca donde lo hubieran executado ano haver salido precipidadamente a socorrer la Plaza de Briguega y hallándose a su frente ntro Campo donde se dio la Batalla me pusieron en sus líneas para que pereciera y habiendo tenido la fortuna de que venciesen nras Armas en su retirada escape entre su Carruaje hasta incorporarme con nuestras tropas Y también haver perdido en dho servicio dos caballos y armas mias propias como también haverme saqueado los enemigos dos casas una en la villa de Algezilla y otra en la de Valdearenas y haver dado Decreto en la de Zifuentes en su Junta de Guerra de quemarme la casa con perdida de mas de dos mil ducados y en dha prisión haver gastado mas de Ducientos doblones y que todo esto ha sido por fiel Vasallo de S. Magd pues intentaron los enemigos falsear mi lealtad con promesas y dadivas haciéndome partidos ventajosos que no quise admitir por conservarme leal a nro Rey y por de todo lo qual a Vmd pido y suplico examine los testigos que la pareziesen de esta Villa al tenor de esta Peticion y hecha me la mande entregar para presentarla donde me combenga que es Justicia. Manuel Morterero.

Escrito de apoyo del Conde de San Esteban de Gormaz:

Muy s. mio. Manl Morterero vecino de Argecilla portador de esta hasistio a Vallejo con las noticias de los enemigos por cuyo valor estuvieron para aorcarle y teniendole atado pudimos ponerle en libertad despues de la Batalla hadado Memorial a S. Mgd y se le remita a VExa y asi estimar que  VExa la espen sus labores y a mi repetidos precudos en que ejercitar mi rendida obediencia como deseo y necesito Siguenza y Dicieme de 1710.
Sr. Exmo aseguro a VEa que este portador es hombre que merece toda atención porque ha serbido bien a el Rey avisando a Ballejo en muchas ocasiones  ha estado en gran peligro que le aorcasen los enemigos. Exmo Sr. R.L.M. CAVE Su mas rendido seror. Conde de Sn Esteban de Gormaz.

Escrito de apoyo del Conde de Pliego:

El dador desta el Manuel Morterero natural de la Villa de Val de Arenas y vecino de la de Argecilla y uno de los primeros caudales della quien sea señalado en todo su posible en el servicio del Rey estando en sus vecindades los enemigos y saqueada su casa y hada en el año de 706 y  en presente por como consta de los testimonios que lleva y habiendo estado dos veces su vida arriesgo de horca y dadole tormento en la villa de Zifuentes y haver tenido la honrra de haver ospedado al rey en su casa el dia catorce deste mes y deseando por todas las expresadas razones y servicios de leal vasallo y lo que…

Escrito de apoyo del Príncipe de T´Serclaes-Tilly:

Señor mio, Manuel Morterero que pondrá esta en manos de VEa ha presentado al Rey un Memorial pidiendo le haga SM Noble en atenzion a lo mucho que ha padezido por leal vasallo haviendo estado preso diez y ocho días en Zifuentes en cullo tiempo le dieron los enemigos tormento y le hizieron otras extorsiones el qual se ha remitido a Vea  y siendo este sujeto persona de mi maior estimación suplco a VEa tome esta pretensión bajo su proteczión aplicandole toda la grazia posible no dudando yo en lo mucho que siempre me ha faborezido VEa tendrá el bien exito que deseo a que quedare con el reconocimiento debido como lo experimentara VEa en quantas ocasiones se le ofrezcan de su agrado Dios que a VEa mus años deseo, Campo Real de Siguenza, 22 de dize de 1710. El príncipe de T´Serclaes-Tilly.


[1] Catastro del Marqués de la Ensenada. Respuestas Generales correspondiente a Valdearenas (1752)
[2] Archivo Histórico Nacional (Madrid). Sig. Consejos: 8952, N.10; 4477, N.31
[3] Gilard, Céline. Héroes y guapos: la Guerra de Sucesión española en los pliegos de corde. Université de Poitiers.
[4] Lafuente y Zamaolloa, Modesto. Historia General de España. Tomo 9. Página 382 y ss. Madrid, 1862.
[5] Testifical de Juan López, vecino de Miralrio.
[6] Brihuega: Villa de la provincia de Guadalajara, en la que acamparon las tropas inglesas del archiduque Carlos, y que se rindieron al duque de Vendôme tras unas horas de asedio.
[7] Vicente Bacallar y Sanna, Marqués de San Felipe. Comentarios de la Guerra de España e Historia de su Rey Fhelipe V, el Animoso. Génova, 172.
[8] Kamen, Henry. Felipe V, el rey que reinó dos veces. Ediciones Temas de Hoy SA. Madrid, 2000.
[9] Blog-Web Memoria Histórica de Guadalajara: Cifuentes 1710. Post de 07.12.2010 (http://memoriadeguadalajara.blogspot.com.es/2010/12/cifuentes-1710.html)
[10] Fecha recogida en la recomendación que a favor de Manuel Morterero realiza el Conde de Pliego el mismo mes de diciembre de 1710, por lo que la fecha se puede considerar exacta.
[11] Albert-Octave de T´Serclaes Tilly (1646-1715). Sirvió en España a partir del año 1703, cuando se convirtió en coronel de la Guardia Real. Le hicieron Grande de España en 1705. Falleció en Barcelona en 1715. (Fuente: Henry Kamen “Felipe V. El Rey que reinó dos veces”).
[12] José de Torres Messia y Morales, Vizconde de Irueste: Regidor Perpetuo de la ciudad de Guadalajara, fue uno de los pocos austracistas de la provincia, posiblemente por su vinculación como caballerizo de doña Mariana de Neoburgo, viuda de Carlos II, por lo que tras la derrota del aspirante austriaco fueron embargados sus bienes, entre ellos su oficio de regidor, así como sus mayorazgos. No obstante, el archiduque Carlos, ya como Carlos VI de Alemania, en 1718 le concedió los títulos de Príncipe de las Torres y Marqués de Villamejor. Tras el Tratado de Viena, Felipe V le recoció el título de Marqués de Villamejor. (Salgado Olmeda, Félix: OLIGARQUÍA URBANA Y GOBIERNO DE LA CIUDAD DE GUADALAJARA ENEL SIGLO XVIII. 1718—1788).
[13] Alcalde Ordinario: Autoridad judicial municipal, designado por el ayuntamiento o por el señor jurisdiccional, que conocerá en primera instancia los delitos ocurridos en el consejo, salvo aquellos reservados a la Corona.
[14] Corregidor: Desde el siglo XIV, representante del rey en una población realenga con atribuciones militares, judiciales, políticas y fiscales. A sus órdenes actuarán varios oficiales: alguaciles, alcalde mayor, soldados, escribano. Normalmente se le añadirán apelativos referentes a atribuciones jurisdiccionales especiales. Podrá ser corregidor letrado (será entonces un licenciado universitario) o de capa y espada (no tendrá titulación). Podrá tener un teniente, normalmente su alcalde mayor.

domingo, 1 de julio de 2012

Perdón.

En algún post ya he dejado de manifiesto mi opinión sobre la puerilidad enfermiza con la que se utiliza hoy en día la exigencia de pedir, o más bien exigir, perdón. Expresar con educación cualquier opinión puede dar lugar a que algún mameluco lance su anatema que cierra con la expresión “y que pida perdón”.

Esta "corrupción" del perdón no debe significar la banalización del concepto. Solicitar perdón es un acto íntimo y trascendente, que debe ser espontáneo para ser sincero. De igual manera, conceder perdón no quita ni minusvalora el daño causado, sino que puede, sólo puede, ofrece una reparación emocional al que ha sufrido el daño. Porque el agresor y víctima quedan unidos para siempre por el hecho violento, y el perdón no rompe ese vínculo ni exime de responsabilidad de alguna, ni judicial ni divina.

Ayer la prensa publicó que el ex dirigente etarra José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, pidió públicamente perdón a las víctimas del terrorismo “de todo corazón y con toda hondura de reflexión autocrítica”. Al menos uno de los asesinos ha pedido perdón de sus crímenes, afirmando que “Dios es testigo que estoy profunda y sinceramente arrepentido de ello” reconociendo que todo el dolor causado no tiene justificación y que es “plenamente consciente de la responsabilidad moral que ello conlleva con las numerosas víctimas que ha generado ETA a lo largo de su historia”.

Es evidente que esa petición solo consolará a algunas víctimas de ETA. Puede incluso que no consuele a ninguna, pero en sí es un hecho importante, ya que para alguna de las centenares de víctimas etarras, alrededor de ochocientas creo recordar, pueda servirle algún día para superar su dolor. Y a pesar de todo, ¡qué suerte la de las víctimas de ETA! Otras víctimas como mi padre y mis tíos morirán pasados los ochenta años de edad, sin que nadie les haya pedido perdón por el asesinato en 1936 de mi abuelo, un buen padre y esposo, recto católico y responsable profesional, por el espantoso delito de ser maestro nacional y afiliado a FETE.

viernes, 29 de junio de 2012

Faros

Anoche, Rubén A., un amigo de la familia, más conocido como "Fierro" entre sus conocidos de Berazategui, colgó, en su perfil de facebook, la historia del faro Querandí en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires. Al hacer un comentario en su "noticia", me fui dando cuenta de la importancia de los faros a lo largo de mi vida.

Puede que todo comenzara en mi Tánger natal, ya que desde los enormes, para mí entonces, ventanales del salón de nuestra casa se veía, diminuto, el faro de punta Malabata. De día, una pincelada blanquísima sobre el promontorio ocre y el azul intenso de la bahía; de noche, con su pausada cadencia luminosa, una estrella que parecía jugar con el faro de Gibraltar, situado en punta de Europa, al otro lado del Estrecho.

Otro de mis faros infantiles fue el de cabo Espartel, con su mirador abierto al océano traicionero y bravío que en mi mente infantil adquiría rasgos terribles ante las constantes advertencias paternas, durante nuestros baños estivales en las playas del Bosque Diplomático (la Forêt Diplomatique, que decían los rótulos viarios), por las corrientes y socavones. También el de punta Cires, que en mi mente siempre formó una sola palabra, Puntacires, una de las playas más hermosas que recuerdo, y llena de misterios, no sólo por las instalaciones militares abandonadas y que horadaban el promontorio por medio de túneles peligrosos, sino también por el accidente del avión norteamericano que se estrelló en la colina y que, tras el accidente de Palomares, no daba precisamente tranquilidad a mi madre ante la posibilidad de una fuga radioactiva ocultada. Lamentablemente para mis recuerdos, hoy la punta y sus playas se han convertido en el puerto Tánger-Med.

A lo largo de los años se fueron añadiendo, faro a faro, una pléyade de majestuosos, coquetos, románticos edificios marítimos: el de Santa Catalina, en el monte Hacho de Ceuta; el misterioso faro del cabo Sacratif, en la costa granadina, que la fértil imaginación de mi padre lo convertía en un nido de piratas sarracenos; o el faro del cabo Trafalgar, que nuestros padres nos señalaban desde el mirador del cabo Espartel, y que se asemejaban como dos firmes guardianes del Estrecho.

Año a año he ido atesorando faros en mis recuerdos: la hermosa y señorial Farola de Málaga; el de cabo Roche, en los acantilados de Conil, asentado sobre la torre almenara tardomedieval; el metálico desmontable de la Isla de San Sebastián en Cádiz, que sustituyó a uno de obra derribado para evitar el asalto norteamericano a la ciudad gaditana durante la Guerra de Cuba; los faros, así en plural, de Torre del Mar, uno junto al otro, el primero, pequeño de mampostería, de principios del siglo XX; el otro de finales de siglo, de hormigón, que parece proteger a su hermano pequeño; el de punta Camarinal, que cierra al sur a la playa de los alemanes, habitantes huidos del III Reich .

Un recuerdo especial lo guardo del primer faro al que subí, el de la ciudad de Casablanca, gracias a los contactos de mi tío Luis del O., otro mito familiar por su heroica valentía durante la Guerra Civil como el aviador más joven de la República con 17 años, que nos llevó a lo más alto, hasta la linterna, y nos enseñó una de las bombillas, enormes, que daban sentido a la torre. Tan sólo he subido a otro faro, el de la Torre de Hércules, en La Coruña, muchos años después y cuyo valor histórico lo despoja a mis ojos del misterio que siempre he acompañado a cualquier faro.

Aún hoy, cuando de noche paseo por las playas de Benajarafe y veo hacia poniente el juego esquivo de los faros de Fuengirola y, en la lejanía, del monte Hacho, mi alma se emociona. Somos lo que recordamos. Y mis recuerdos están llenos de faros, de mar, de estrellas.

miércoles, 20 de junio de 2012

El día que Zoido sufrió un brote de homofobia en el ojo

Saben los que me conocen que nunca he sido muy de eso que llamo “patriotismo textil” y musical. Las banderas, cualquiera, no me conmueven ni exaltan mis instintos territoriales. Cierto es que a algunas les tengo más cariño que a otras, pero nada de un amor arrebatado y transido de emociones patrias. Me conmueve más, pero mucho más, un paisaje serrano, un acto de heroica valentía o la Organización Nacional de Transplante, por poner ejemplos varios.
 
Por ello, el hecho de que el ayuntamiento de Sevilla se niegue a que la bandera arco-iris luzca en la fachada neoclásica de las Casas Consistoriales el día 28 de junio (que muchos llaman del “orgullo gay” y que yo prefiero denominar “día de los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales”), tampoco lo vivo como una agresión, un insulto o un desaire del presidente de la corporación local, sr. Zoido.

Si me parece, en cambio, un desatino, un desafuero y una estupidez, que la mayoría municipal haya permitido en los últimos años que luzca la bandera de la Inmaculada y del pueblo gitano en la fachada noble de Plaza Nueva, y se niegue ahora, de nuevo, a que flamee la bandera de los seis colores.

Al igual que los caminos del Señor son inescrutables, los de la intolerancia, el totalitarismo y la homofobia sigue su curso como el Guadiana, y me temo que el sr. Zoido ha sufrido de nuevo un espantoso brote de homofobia en el ojo, ese órgano que ciego evita que sienta el corazón.

La lucha por la igualdad, no obstante, no depende de un trapo, sino de un papel, el de los derechos, el de las libertades y el que cada uno de los gays, las lesbianas, los bisexuales y los transexuales seamos capaces de vivir día a día, cotidianamente.

Una vez alcanzada la plena igualdad jurídica y conseguida una cierta "normalidad" social de la homosexualidad, la bisexualidad y al transexualidad, la población GLBT debemos no enquistarnos en nuestra "diferencia". Hace unos días, un buen amigo, Miguel P.M., escribió en facebook un comentario a vuelapluma y que sin embargo debería grabarse con letras de oro en nuestras almas: Más peligroso que un gay casado, es una mujer libre.

Exigir nuestros derechos, ejercerlos en el día a día, vivirlos con naturalidad a pesar de que algunos de nuestro entorno les cueste trabajo asumirlo, es un noble empeño que dignifica nuestra existencia. Pero no debemos vivir el rechazo de la derecha patria, tosca, cetrina, retorcida, rencorosa, como una afrenta, sólo como otra estupidez más.

El primer ministro británico, sr. Cameron, afirmó recientemente: “Yo no apoyo el matrimonio homosexual a pesar de ser conservador. Lo apoyo porque soy conservador". La derecha inglesa, siempre “avant-la-lettre”, ha llegado a la conclusión lógica que a nuestra derecha carpetovetónica resabiada y vengativa le es incapaz de alcanzar, por el insuperable lastre de la moral católica romana: el matrimonio, como institución conservadora que es, se fortalece cuando se amplia para dos personas del mismo sexo, y no al contrario.

El hecho revolucionario, rupturistas, trasgresor, es que las mujeres, todas las mujeres, se igualen en derechos y obligaciones a los hombres, a todos los hombres, en cualquier ámbito, también en el de la pareja, la casa y la familia.
 
La idiota negativa del sr. Zoido es un simple brote de homofobia en el ojo. La mafia machista sevillana que extiende sus raíces por toda la sociedad, cohesionando en su acción reaccionaria al mundo jurídico, de hermandades, político, etc. para machacar a las mujeres, sí es el cáncer que nos debería preocupar extirpar.

domingo, 17 de junio de 2012

¿Qué quiere ser el PSOE de mayor?

Parto de una convicción que en estos momentos no pasa de ser una hipótesis: que la ola “neoliberal” ha alcanzado ya su máximo y ha empezado su reflujo. Las políticas sustentadas en los dogmas neoliberales no sólo han fracaso en Europa, sino que están llevando a una acusada desaceleración a los países que se suponían indemnes a la crisis, como China, India o Brasil. Y en contrapartida, el exceso de capitales no sólo ha inundado los paraísos fiscales sino que además ya supone un problema a los grandes fondos que no saben donde colocar tanto dinero. Las sociedades ya son conscientes que el “paraíso” neoliberal no existe y se debaten entre conservar algo de lo que han alcanzado o buscar alternativas.

En este escenario, las opciones de la derecha (conservadoras, neoliberales, liberales) capitalizan el sentimiento del electorado que piensa que con más neoliberalismo pueden salvar los muebles. Y los que rechazan de raíz dichas políticas no encuentran dentro de los partidos tradicionales de la izquierda un discurso que refleje sus aspiraciones de cambio.

En Europa encontramos dos ejemplos paradigmáticos de partidos de izquierdas que a pesar de muchos otros factores, representan lo que quiero exponer. El partido socialista griego, el PASOK, se vio superado por la crisis en el gobierno. Su dirigencia no ha sido capaz de asumir la nueva realidad, y anclado en una realidad que ya no existe, ha sido barrido por un nuevo partido, Syriza, que ha abanderado las aspiraciones del electorado de izquierda.

El otro ejemplo lo encontramos en el partido socialista francés, el PS. Posiblemente por haber vivido la crisis fuera del gobierno, su dirigencia ha dispuesto de la perspectiva necesaria para acertar, aunque sea parcialmente, con el diagnóstico y ofrecer al electorado de izquierda un proyecto que en espíritu se asemeja al de Syriza: el neoliberalismo es el problema, y la izquierda la solución.

Para mí la conclusión es relativamente sencilla: los partidos de izquierda que sepan conectar en estos momentos con su electorado no sólo sobrevivirán sino que además será los hegemónicos en las próximas décadas. En cambio, los partidos de izquierda que se atrincheren en sus códigos tradicionales serán superados e incluso desaparecerán.

El punto de partida de nuestro partido socialista, el PSOE, es mucho más parecido al PASOK que al PS. Partido gobernante cuando saltó la crisis, su dirigencia parece no poder asumir que la realidad ha cambiado y que los paradigmas asumidos a lo largo de las últimas cuatro décadas ya no sirven.

Entre el electorado de izquierda ha calado la idea, nada descabellada por otra parte, que en estos treinta años de competencia electoral y gobernanza, el PSOE ha asumido las maneras de la dirigencia conservadora y neoliberal, no sólo en el discurso sino, lo que es peor, también en las formas.

Estar gobernando cuando saltó la crisis hace sin duda más complicado el esfuerzo del PSOE para resintonizar con su electorado tradicional y otros votantes de izquierda. La opción Hollande es en España insuficiente. Aquí no vale DAFO alguno, sino el más tradicional de examen de conciencia, reconocimiento de culpa y promesa de enmienda.
 
El electorado necesita primero escuchar de labios de nuestra dirigencia un relato coherente de lo sucedido y sin paños calientes. Necesita escuchar claramente que se reconoce que el Partido se ha equivocado, que ha permitido desmanes como los de las cajas de ahorros, la política urbanística y los mercados desregulados. Y que la política de privatizaciones ha traído algunos efectos negativos. Las matizaciones y los juicios históricos deben quedar, aunque sea en ocasiones injusto, para más adelante.

Después, reconocer que la dirigencia que se ha equivocado no puede aspirar a seguir dirigiendo el proyecto socialista, aunque sí apoyar los y las nuevas compañeras que asuman la gestión. La actual dirigencia, que es la misma que ha dirigido el Partido en los últimos cuarenta años, tiene servidumbres emocionales que lastran y que pueden llegar a hundir al partido definitivamente.

Y por último, asumir un proyecto político sin servidumbres del pasado. La acción política del PSOE que aspira a gobernar no puede estar cautivo de las decisiones tomadas en los años de gobierno, asumiendo sin complejos aquellas políticas que se consideren necesarias a pesar de que puedan ser las contrarias a las defendidas hace cinco, diez, o veinte años.

El PSOE ha contado desde 1977 con un electorado sólido, comprometido y comprensible. Pero creo que algunos dirigentes socialistas han llegado a la conclusión de que el electorado socialista es esencialmente sumiso y acrítico. Y nada más lejos de la realidad. Ese electorado ha seguido confiando en nuestro Partido a costa de consumir un caudal de credibilidad atesorado durante más de 100 años, y que ya se está acabando. Porque no ha sido inmune a la convicción de que en el reino de España hay muchas cosas que huele a podrido.

Ahora está en manos de la dirigencia optar por el modelo PASOK o PS. Porque si se deja la decisión en manos de los y las militantes y votantes puede que el PSOE no llegue a cumplir los 150 años.

sábado, 9 de junio de 2012

#RajoyCobarde

Hace unos minutos, el ministro de Economía, Luis de Guindos, nos ha anunciado a la Nación que España solicitaba la ayuda internacional para salvar la banca.

Por activa y por pasiva, el presidente del gobierno de la Nación y varios de sus ministros, han negado que dicha solicitud se fuese a presentar. Cuando el gobierno tenga la decencia de detallar la letra pequeña, sabremos lo que tal ayuda significa para el conjunto de la ciudadanía.

Pero lo más vergonzoso, lo más despreciable, es que en la crisis económica más importante de España desde el siglo XVII, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, guarde un silencio culposo. Precisamente el que desde la oposición exigía saber la verdad para sembrar dudas sobre la veracidad del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero; precisamente el que afirmaba que su obligación era decir siempre la verdad; precisamente ese Mariano Rajoy, está escondido sin dar la cara, sin hablar, sin decir la verdad.

Es muy triste. Pero hoy me sumo a centenares de miles de españoles que han gritado en twitter: #RajoyCobarde.

jueves, 7 de junio de 2012

Pero… ¿ha habido alguna vez 445.568 políticos?

Los primeros comentarios de que en España había 440.000 políticos me llegaron vía twitter y Factbook, y a pesar de preguntarlo, ninguno de los que compartieron o retwuitearon la “noticia” me concretó a que se referían. Así que me puse a buscar la fuente, costumbre de la que ya he hablado en algún post, y localicé lo que aparentemente es el origen de la “información”: un artículo “diarioelaguijón.com” titulado “Un estudio desvela que España es el país con más políticos por habitante de Europa”, firmado por Javier Fonseca y basados en un supuesto estudio realizado por asesores de la presidencia del gobierno de la Nación.

Esa cifra me sonaba a las 11.000 vírgenes de nuestras historias medievales, y que llevaron a Jardiel Poncela a escribir su famosa comedia “Pero… ¿ha habido alguna vez 11.000 vírgenes?”

Miguel Izu ha publicado un artículo de opinión en noticiasdenavarra.como titulado “¿445.568?” en el que analiza los datos ofrecidos y concluye de forme razonable con la idiotez de la información, por lo que no me voy a detener en detallar los errores de sumas, la arbitrariedad de calificar de políticos a las trabajadoras de la limpieza, o sumar 6.000 políticos de Cámaras de Comercio que sólo tienen 3.000 trabajadores.

Me resulta muy irritante que personas a las que aprecio en lo personal y respeto en lo intelectual den pábulo a este tipo de noticias sin sentir la menor necesidad de, al menos,  analizar críticamente la información. Soy consciente de que en una conversación informal no es necesario ajustarse a datos demostrables, basta con un trazo grueso para mostrar nuestra posición.

Posiblemente para muchas personas, facebook o twitter son espacios coloquiales en los que proyectan la misma posición que en una conversación informal. Pero no lo son. Las redes sociales, junto a sus muchos valores positivos, son también el vehículo que utilizan los manipuladores para trasladar sus intrigas. Porque no es inocente que se ponga en circulación imágenes del Parlamento belga haciéndolo pasar por el Parlamento Europeo, afirmar que el Senado cuesta 3.000 millones de euros cuando su presupuesto es de apenas 60 millones de euros, o que para alcanzar 445.000 políticos en España se incluyan becarios de empresas públicas o sumar varias veces a una misma persona como concejal, diputado provincial y miembro de una mancomunidad.

En los años de la exhuberancia, me acordaba muchas veces de la cita que se recuerda de los locos años veinte norteamericanos cuando decían que los yankis no usaban paraguas porque pensaban vivir eternamente bajo un cielo radiante, y que terminó en la trágica crisis del 29. Comprendo que esa absurda ilusión que observaba en muchas de las personas de mi entorno de que el valor de las propiedades inmobiliarias nunca dejaría de subir y permitiría eternamente la refinanciación de deudas algunas de ellas absurdas, se haya sustituido por la necesidad de buscar un culpable de sus actuales males. Y en estos momentos hay un interés espurio por parte de los mismos que crearon las condiciones para el actual desastre, para que colectivamente fijemos la diana de nuestra inquina en aquellos que son, a pesar de todo, parte de la solución.

Sería estúpido por mi parte no compartir que la corrupción ha alcanzado niveles intolerables en las instituciones públicas y entre la dirigencia política de muchos municipios, Comunidades Autonómicas y estatales. Pero sería igual de estúpido no denunciar que los demócratas, los defensores de lo público, los luchadores contra la injusticia del sistema capitalista no podemos utilizar cualquier argumento que nos llega por cualquier vía. La política y los políticos son parte de lo público, la política y los políticos son una parte esencial de la democracia, y sin política y políticos es imposible luchar contra las injusticias de los sistemas. Porque con la política y los políticos no es suficiente para crear un mundo más justo, pero sin política y los políticos seguro que vamos a un mundo mucho peor que el que conocemos. 

viernes, 1 de junio de 2012

Terrorífico… ¿o terrorista?

Hoy se ha publicado una noticia trascendental con las palabras de la diputada canaria, Ana Oramas, la cual ha afirmado que Cristóbal Montoro, actual ministro de Economía, ante la petición del anterior presidente del gobierno de la Nación, José Luis Rodríguez Zapatero, de apoyo para evitar la intervención en 2010, le dijo: “que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”.
 
Esta revelación, que sobre todo es una confirmación de lo que muchos pensábamos, adquiere mayor relevancia al pronunciarse en el púlpito de la Soberanía Nacional (ese mismo del que rehúye el actual presidente de la Nación Española, Mariano Rajoy) la confirmación gestual del diputado catalán de CiU, Josep Sánche Llibre, y el silencio culpable de los y las diputadas del Partido Popular.
  
Esta actitud no es nueva. Baste con recordar las palabras de Ansón, cuando admitió que durante los últimos años de los gobiernos de Felipe González, pusieron en peligro la estabilidad del Estado con tal de desalojar al dirigente socialista de la presidencia. Pero no por usada y sospechada, me parece menos repugnante.
  
Los corifeos del patriotismo musical y textil, el partido al que se le llena la boca con la palabra España, es la misma derecha mezquita, resentida y miserable de siempre, la que fusilaba, robaba y exiliaba. Una neoderecha que sigue viendo la dignidad del pueblo soberano, su integridad y su supervivencia como sacrificables a sus intereses, víctimas colaterales de sus ansias de poder en el mejor de los casos.
  
Cuando el PP decidió provocar la caída del gobierno de Rodríguez Zapatero presionando a Coalición Canaria y a CIU, y con ello arriesgar a la Nación a la intervención, miraba sus intereses más espurios, traicionando la lealtad constitucional al propio pueblo soberano y la confianza de sus votantes. Pero además demostraba la estulticia de la dirigencia del Partido Popular, su enorme soberbia, su ignorancia supina y su desprecio por la democracia y el pueblo.
  
Oponerse a las medidas del presidente del gobierno de la Nación en 2010 podían justificarse honestamente, pero sus miserables palabras, “que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”, les aleja de cualquier representación legítima en democracia.
  
En estos días vemos como su pretendida capacidad para “levantar” España era tan falsa como su patriotismo. Son un atajo de talibanes, unidos por una enfermiza ansia de poder, agrupados bajo la férula de un resentido emocional como José María Aznar, y dirigidos por los Think Tank neoliberales.
   
Terrorífico…. ¿o terrorismo?

jueves, 31 de mayo de 2012

Non tembles, terra

Durante mi infancia se sucedieron varios terremotos en mi Tánger natal, y recuerdo que este tema salía habitualmente en las conversaciones de mis hermanos, recordando la noche que pasamos, siendo yo un bebe, en el coche debido a los temblores, o la bolsa que mi madre tuvo preparada, durante meses, con lo esencial para ocho personas por si había que salir corriendo de nuevo. Otras de mis anécdotas infantiles “sísmicas” son las reiteradas advertencias de mi padre, cuando estábamos en las playas del Bosque Diplomático, de huir tierra adentro si el mar se retiraba por sorpresa, o la expresión que se achacaba a los portugueses tras el terremoto de Lisboa, “non tembles, terra, que non te fago nada”.

Esta “educación” me hizo muy sensible a los riegos sísmicos (aún recuerdo cuando mi madre me explicaba qué era la “escala de Richter”) y con el correr de los años he ido comprendiendo que más que rogar a la tierra que no tiemble, lo que hay que hacer es prevenirse de unos temblores que, antes o después, llegan a todas las comarcas, incluso a aquellas como la Emilia-Romagna italiana que no temblaba desde hacía más de trescientos años.

Esta noticia, y la sospecha de que muchos de los edificios que se han derrumbado en el norte de Italia no cumplían con la normativa de construcción, me llevan a compartir contigo, amable lector o lectora, una convicción que albergo desde hace años: que de producirse un terremoto en la zona costera de Málaga y Granada, históricamente de gran sismicidad, y tras el boom constructivo de los últimos 20 años, el número de edificios dañados y el número de muertos serán altísimos.

Basta con saber que por prevención sísmica se desaconseja construir en laderas, y observar el número infinito de urbanizaciones que trampean por las colinas marítimas del Rincón de la Victoria, Nerja, Almuñecar, etc., zonas muy próximas al último gran terremoto que se produjo en la Andalucía oriental, el de 1884, conocido como el terremoto de Alhama de Granada, que destruyó pueblos enteros como el de Periana y Maro, produciendo no menos de 800 víctimas mortales y la destrucción de más de 4.000 casas y daños en otras 13.000.

Además, la mala construcción de las nuevas viviendas, la más que sospechosa laxitud en el cumplimiento de las normas antisísmicas, me llevan a temer una verdadera tragedia en la zona si, como es de esperar, antes que después, vuelve a temblar.

Me gustaría equivocarme, pero si mi hipótesis es cierta, se producirá una catástrofe de terribles consecuencias. Entonces se alzarán millones de voces aterrorizadas preguntándose como pudo ocurrir. Muchos afirmarán que nunca hubieran imaginado posible que sistemáticamente se violentaran las normas constructivas antisísmicas, clamarán contras las administraciones correspondientes (ayuntamientos y Junta de Andalucía) y volverán a anatematizar a la clase política.

Pero lo cierto y verdad es que hoy muchos lo saben, muchos más lo sospechamos, y la gran mayoría de la población muestra indiferencia al peligro. En el fondo, como los portugueses del siglo XVIII prefieren aquello de “non tembles, terra…”

miércoles, 30 de mayo de 2012

Del Consenso Democrático a la “Democracia” de la Imposición. Respuesta a Federico Ysart.

En la sección “La Tercera” de la edición de ABC de ayer martes 29 de mayo de 2012, Federico Ysart publicó un interesante artículo titulado “Entre el consenso y el poder de la mayoría” en el que a contracorriente orillaba la cuestión del pacto y proponía directamente el uso de la mayoría parlamentaria para llevar a cabo las “reformas” que necesita España.

Esta tesis contrasta con un estado de opinión que el propio articulista reconoce (“El consenso goza hoy de buena prensa” escribe) pero que cuestiona (“No estamos ante una confrontación ideológica que resolver acercando posiciones ni nos persigue el fantasma de una guerra civil”), y que estaría en la antítesis de lo expresado, por ejemplo, por Gregorio Marañón y José Juan Toharia en el artículo publicado por EL PAIS con el título “De la angustia cívica al pacto político”, del cual expresé mi opinión en el post de este blog, titulado “De Pactos y Lideragos. Respuesta a Marañón y Toharia desde la base socialista”.

En mi respuesta a Marañón y Toharia, escribía que “la actual derecha neoliberal no cree en el pacto, en el acuerdo”, afirmación que se verifica en las palabras de Ysart “La falta de un sistema representativo consolidado hizo inevitable el recurso al consenso, encelar a los representantes de la flamante soberanía popular en la construcción de un futuro sobre bases lo más anchas posibles. […] Pero a diferencia de lo ocurrido hace treinta y cinco años, el país cuenta ahora con un sistema establecido en el que los ciudadanos han dado plenos poderes a un partido para que se haga cargo de la situación.”

En un reduccionismo realmente peligroso, la neoderecha se empeña en calificar de “reformas” lo que en puridad significa la demolición del pacto constitucional de 1978 en materias tan importantes como trabajo y estructura política. Para Federico Ysart, y que creo puede representar dignamente a todo el espectro neoliberal y radical de la ultraderecha española, no es posible ni deseable un pacto porque ya se ha fijado  una hoja de ruta que no admite modificación alguna.

Por ello, la necesidad imperiosa de, por una parte, restar carácter ideológico a sus “reformas” presentándola como cambios necesarios para mejorar la competitividad de la Nación y, por otra, culpabilizar al  adversario  de estar ideologizados en extremo. O como dice Ysart “El riesgo está en la reacción de quienes hacen de la reivindicación identitaria su ser político, aunque finalmente acaten las leyes por imperativo legal”. Estrategia, por otra parte, ensayada por el neoliberalismo español en relación a la Memoria Histórica y su acusación de “guerracivilista” una política que a nivel mundial se conoce como de políticas de verdad y reconciliación.

Para la neoderecha española, la victoria del 20 de noviembre de 2011 es lo que al franquismo el 1 de abril de 1939, y las palabras del felón Mola (ni rendimientos, ni abrazos de Vergara, ni pactos, ni nada que no sea la victoria aplastante y definitiva) pueden describir perfectamente su posición ante un pacto de consenso: no aceptarán nada que no pase por sus “reformas”, es decir, la derogación total del Estatuto de los Trabajadores y su sustitución por el Código Civil, la externalización por privatización de todos los servicios públicos y la reforma de la organización territorial del estado con una fuerte recentralización y eliminación de autonomías y diputaciones, y fusión de municipios.

Por ello, Federico Ysart es consciente de lo indeseable del consenso, y propone un pacto directamente con la sociedad, una especie de nuevo “contrato social” al margen de los representantes políticos: “Quizá el único consenso hoy factible sea el que el Gobierno alcance a establecer con la sociedad, convenciéndola de que sabe cómo salir de esta y de que no vacilará en poner los medios necesarios.”

Esta actitud, que podemos calificar de fascista, no en sentido peyorativo sino ideológico, explica actitudes como la de Mariano Rajoy, presidente del gobierno de la Nación, que, tras meses de silencio, utilizó la sede de su partido para dirigirse a la Nación.

Silencio. Se acabó la función de la democracia. España, su España, ha vuelto.

viernes, 25 de mayo de 2012

La crueldad del obispo católico

La indignación intelectual que provocan las palabras de Juan Antonio Reig Pla, obispo católico de Alcalá de Henares, puede hacernos obviar algo mucho más grave: su extrema crueldad.

En su campaña contra la contemporaneidad, el catolicismo más reaccionario ha hecho un “totum revolutum” en la que mezclan sin sentido los avances por la igualdad de gays y lesbianas, las terapias de fecundación, el feminismo y la manipulación de embriones, que en los últimos días ha abanderado el ínclito Reig. Pero no debemos entrar en el juego del catolicismo radical. Y por ello hay que destacar lo inhumano, cruel y bárbaro de la posición de Juan Antonio Reig en torno a las terapias de reasignación sexual.

Las personas diagnosticadas de disforia de género, esto es, cuyo sexo “sentido” no coincide con su sexo biológico, no están enfermas en el sentido tradicional de la palabra. Pero su “diferencia” puede causar graves trastornos que sí generan enfermedades que producen un gran sufrimiento y generan un coste importante para los sistemas de salud.

La medicina, la ciencia, sólo ha sido capaz de dar respuesta al sufrimiento de las personas transexuales mediante las terapias que fomentan y favorecen que estas personas puedan vivir socialmente con el sexo sentido y no con el sexo biológico. Y dentro de ellas, no en todos los casos, también la reasignación sexual.

Por eso, el discurso de Reig Pla es tan cruel e inhumano, ya que por ideología niega, a unas personas que sufren, la única terapia que la ciencia médica puede ofrecer. Es tan cruel como la mutilación genital femenina que ciertos elementos del Islam defienden, o la negativa a las transfusiones de sangre que niegan los Testigos de Jehova.

Cualquier persona emocionalmente sana, empática, cualquier persona no radicalizada por su ideología totalitaria, se daría cuenta que negar un tratamiento estrictamente médico a una persona que lo necesita es de una inhumanidad terrible. Pero además, alguien que se presenta al mundo como abanderado de una religión compasiva basada en el amor, es una aberración emocional e intelectual absolutamente escandalosa.

El señor Reig Pla, no sólo es un radical católico ensoberbecido por su dogmatismo, no sólo es un loco peligroso que contagia su inmoralidad y crueldad a sus seguidores, sino que además es el responsable moral de causar un sufrimiento insoportable a decenas de miles de personas de nuestro país, así como facilitar argumentos que está sembrando de odio y violencia a decenas de miles de sus seguidores, los cuales pueden terminar cometiendo crímenes terribles.

jueves, 17 de mayo de 2012

Defiendo la Función Pública porque defiendo el Estado del Bienestar

Tras la aprobación del Plan de Ajuste 2012-2014 aprobado por el gobierno de la Junta de Andalucía, quiero sintetizar en este post varias ideas que he ido dejando en otros de este mismo blog.

Primero, es lo indisoluble del binomio Estado de Bienestar/Función Pública. En un Estado podrá haber Función Pública, y de hecho es lo que ha ocurrido en España desde tiempo de los Reyes Católicos hasta la dictadura franquista, sin que exista Estado de Bienestar. Lo que nunca ha existido y mi convicción es que es imposible, un Estado de Bienestar sin Función Pública. Por ello, aquellos que piensen que destruyendo la Función Pública mejoraremos la eficiencia del Estado del Bienestar es, cuanto menos, un iluso.

Segundo, que los neoliberales han hecho de la destrucción del triángulo de acero (denominación acuñada por Milton Friedman) su objetivo. Por eso, tienen que destruir la Función Pública en su conjunto, lo que incluye desde el más bajo escalafón hasta la más alta burocracia.

Tercero, que una de las estrategias para su destrucción es romper el vínculo de solidaridad entre los y las trabajadoras de sector público en su globalidad, y las y los trabajadores del sector privado. Y dentro del sector público, enfrentando a funcionarios con laborales. Y dentro de los funcionarios, a los distintos cuerpos de la Administración. Así, el neoliberalismo, sus políticos y sus medios de comunicación, venden la idea del trabajador público, funcionario o no, como un privilegiado; a la vez que venden la idea del trabajador público no funcionario como un enchufado.

Cuarto, que es inaceptable que una tras otra, la solución de los ajustes pase por degradar las condiciones laborales del personal público, tanto salariales como de horarios: ningún ciudadano de este país podemos consentir que se produzca esta degradación.

Quinto, que los trabajadores de la Función Pública, funcionarios, interinos, laborales, etc. no deben caer en la trampa de buscar culpables entre ellos, ni sentirse acosados por el resto de la ciudadanía, sino buscar complicidades con unos y con otros.

Sexto, que toda la Función Pública, cualquiera que sea la Administración, el vínculo de su relación y su ubicación, tienen mis más sincero reconocimiento, apoyo y solidaridad.

Trabajando me defiendes. Defendiéndote me defiendo. Gracias.

domingo, 13 de mayo de 2012

De Pactos y Liderazgos. Respuesta a Marañón y Toharia desde la base socialista.

En la edición dominical de EL PAIS del 13 de mayo de 2012, Gregorio Marañón, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y José Juan Toharia, presidente de Metroscopia, publican un artículo de opinión titulado “De la angustia cívica al pacto político”, en el cual, tras dejar constancia de lo crítico de la situación actual, apelan al necesario pacto entre los líderes del PP y el PSOE, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, bajo la admonición que de no hacerlo “es muy posible que tengamos que asistir al desmoronamiento de la España de libertad, bienestar económico, convivencia entre sus distintos territorios y prestigio internacional que con tanto esfuerzo hemos edificado a lo largo del último medio siglo”.

Los argumentos que, a modo de urdimbre, sostienen la imperativa demanda de consenso entre PSOE y PP recogidos en el artículo, se van observando aquí y allá en los últimos días, generalmente provenientes de las élites políticas e intelectuales que protagonizaron la Transición, entendida ésta, en línea con lo propuesto por José Luis Abellán, el periodo que va desde 1956 hasta la aprobación de la Constitución Española, en 1978.

Curiosamente, en círculos del socialismo español previos a las elecciones del 20 de noviembre de 2011, ya se aventuraba que, de gobernar el PP, antes de dos años propondría un gobierno de unidad nacional. Y mi respuesta en aquellos días, en septiembre de 2011, fue que nuestro Partido, una vez más, ejercitaría su estúpido sentido de responsabilidad y aceptaría el envite.

Y entiéndaseme bien: por estúpido no señalo que tal acto de responsabilidad fuese indeseable o evitable, sino que de nuevo el vértigo de la historia impondría la opción más negativa para el socialismo español y los y las trabajadoras de nuestro país. Ese mismo vértigo que llevó el fatídico 12 de mayo de 2010 a José Luis Rodríguez Zapatero a no disolver las Cortes Generales y a aplicar un programa impuesto que rompía con el vínculo emocional entre la dirigencia del proyecto socialista y sus bases y electorado.

Educado en las virtudes del consenso, aquel “pecado consensual” sobre el que escribió Márquez Reviriego, y aleccionado por las postreras palabras de Manuel Azaña (paz, piedad, perdón), siempre he defendido la apuesta por el acuerdo en detrimento de opciones aparentemente más radicales que en realidad nos llevan directamente al pasado.

Pero para fabricar el consenso es necesario querer y poder. ¿Se dan las condiciones actualmente para un consenso equilibrado entre el PP, en representación de la derecha sociológica, y el PSOE, en representación de una parte de la izquierda sociológica? En mi opinión, rotundamente no.

Los protagonistas de la Transición que plantean la necesidad del pacto, del acuerdo, no parece comprender, en mi opinión, que la derecha española amamantada por José María Aznar, a través de su FAES, en nada se parece a aquella del tardofranquismo que protagonizó la reforma al franquismo. Y no solamente porque entonces la derecha española se sentía débil y asediada, con mucho que perder y poco que ganar, y ahora se siente fuerte y con todo por ganar. Es que la actual derecha neoliberal no cree en el pacto, en el acuerdo. Es más, han aceptado dialécticamente el conflicto como necesidad para avanzar, y rechazan cualquier tipo de consenso, ya sea para una solución negociada del terrorismo, ya sea para fijar un marco laboral entre los agentes económicos y sociales.

Y como además de querer, hay que poder, el PSOE no está en condiciones de alcanzar un acuerdo global con el PP en estos momentos, tal y como ocurrió en los setenta. En mi opinión, el debate profundo y emocional del XXXVIII Congreso Federal fue optar entre la salvación del Partido del riesgo de fragmentación y desfonde electoral, que representaba Alfredo Pérez Rubalcaba, o saltar al precipicio con un liderazgo diferente que reconectara con un electorado en retirada.

Por eso, el XXXVIII Congreso consiguió su objetivo de cerrar filas, de conservar unido al Partido y evitar su desaparición, pero a costa de confirmar la pérdida de una parte importante de su electorado, que como se ven en estos días, ya no cree que el PSOE sea el partido de izquierda que en el mundo actual representa sus intereses.

Con la elección de Alfredo Pérez Rubalcaba en el XXXVIII Congreso Federal, el PSOE renunció a la capacidad de liderazgo para poder firmar ahora un acuerdo con el PP, que sólo conseguiría defraudar aún más a una parte significativa del 30% de votantes que aún le queda.

Para que el pacto político que demandan Marañón y Toharia fuese factible políticamente, sería necesario que, por una parte, el PP creara las condiciones de confianza con un acto de fe como sería la firma de un acuerdo en materia laboral con UGT, CCOO y CEOE que desmontara su reforma; y por otro lado, que el Comité Federal del PSOE designara ya un candidato, o candidata, a la presidencia del gobierno de la Nación diferente de su secretario general, y que con un proyecto nuevo y empático, al estilo de Hollande, el nuevo líder de los socialistas negociara de tú a tú con el PP.

Si en las actuales circunstancias el PSOE llega a un acuerdo global con el PP, o alcanza un gobierno de concentración nacional, no sé si salvaría al Estado, pero desde luego condenaría al PSOE de por vida.

viernes, 11 de mayo de 2012

Cuando son tres los pies que hay que buscar a Sevilla

Serenada la polémica surgida por los twitters del escritor Arturo Pérez-Reverte, aunque sea por la llegada de torrentes de nuevas noticias más excitantes, y pensando que ello sin duda permite un debate más sosegado, quiero aportar mi análisis sobre el fondo de la cuestión, y que no es otro que el de Sevilla, o mejor dicho, de la imagen que de Sevilla se tiene en el resto de Estado.

Para los antecedentes de la polémica, me remito al interesante artículo de opinión de Luis Manuel Ruiz en El País titulado “Sevilla tiene dos partes”, y que puedes leer aquí. En él, Ruiz comparte la opinión del escritor Pérez-Reverte, aunque con una discreta censura [“No hay por qué llegar a los extremismos (bastante ramplones, por otra parte) de Pérez-Reverte” escribe Ruiz].

Ya en otro post de este blog, titulado “El “mierda” de Arturo Pérez Reverte”, mostré mi opinión sobre lo innecesario y contraproducente de los exabruptos del laureado escritor murciano, que no añaden lustre y en cambio muchas veces impiden centrarse en lo más importante de sus ideas. Opinión que para mi sorpresa, y dado que mostraba mi cariño hacia su obra literaria, no dejó de originar algún que otro indignado comentario anónimo.

El texto del twitter originario de la polémica no merece en sí mayor atención. Pero sí quiero rescatar la polémica del olvido (si de olvidada puede calificarse cuando no han pasado ni siete días de su cuelgue en el ciberespacio), para analizar un hecho que me produce una gran irritación, y es la imagen que de Sevilla se tiene el resto de España.

George Borrow, en su interesante obra “La Biblia en España” (bestseller en la Inglaterra de su época pero que tuvo que esperar casi cien años para publicarse en España traducido por el nunca suficientemente llorado Manuel Azaña), describió a la aristocracia andaluza de la forma siguiente: “Son probablemente, en términos generales, los seres más necios y vanos de la especie humana, sin otros gustos que los goces sensuales, la ostentación en el vestir y las conversaciones obscenas. Su insolencia sólo tiene igual en su bajeza, y su prodigalidad, en su avaricia”.

En el caso de Sevilla, la aristocracia y la alta burguesía castellana adoptó a estos sevillanos desde su racismo mesetario, como sus “bufones”, vestidos de faralaes y mantillas, borrachos de finos y manzanillas, llorosos de macarenas y saetas. Y nuestra aristocracia y burguesía, en la necedad y vanidad de la que nos hablaba Borrow, asumió encantada esa imagen y la proyectó a su alrededor y fue interiorizada por muchos en la ciudad, hasta el punto que esa es hoy la que, llena de ramplón folclorismo, podemos ver hoy en el papel “couché” o en programas televisivos del corazón.

Para contrarrestarlo, sus opositores buscan una imagen igual de irreal e igualmente romántica: una sociedad marginal y marginada, fuera del orden social. Luis Manuel Ruiz, en línea con los segundos, lo ejemplariza muy bien en su artículo: “por fin alguien se había atrevido a enmarcar la Sevilla de veras y no la del Ateneo: nada de claveles, sacristía y corbatas, sino yonquis, putas y policías corruptos”.

No, no y no. Pérez-Reverte y Ruiz comente el mismo error, aunque en sentido contrario, que los “colaboradores” de la prensa del corazón. Ni Sevilla es la de Semana Santa y Feria, la de las señoras que aplauden a Zoido en el Corpus o gritan ¡guapa, guapa, guapa! a la Infanta Elena, ni la de la marginación, las putas, los yonquis y policías corruptos.

La Sevilla que yo conozco (en Parque Alcosa, en Bellavista, en San Jerónimo, en Macarena, en Santa Justa, en Sevilla Este) es tan diversa y a la vez tan normal y socialmente sana como la que puede existir en la mayoría de las ciudades españolas. En esos barrios existen aspirantes a “Se llama copla”, es cierto; pero también topógrafos que han tenido que hacerse miles de quilómetros para titularse en Jaén o licenciados en administración de empresas que trabajan para la tecnológica ABENGOA en algunos de sus proyectos más remotos. En esos barrios claro que existen yonquis; pero también profesoras de francés, becarias con dos titulaciones y abuelos que intentan sobrevivir dignamente con una magra pensión. En esa Sevilla que conozco lo suficiente, si suficientemente se puede conocer cualquier tierra incluso la propia, veo a “sevillanitos” de pelo engominado, cinturón trenzado, bandera de España en el reloj, y mocasines; pero también chicos y chicas con la máxima formación, unas veces en un desesperante desempleo, otras trabajando codo a codo en proyectos internacionales e iniciativas que son referentes en toda la Nación, o como directores de recepción en hoteles de París.

Posiblemente, la Sevilla de la que habla Luis Manuel Ruiz, y que en mi opinión representa la idealización de la ciudad por parte de los carpetovetónicos irredentos por un lado y de los neorománticos melancólicos por el otro, en el fondo es la misma Sevilla. Esa Sevilla que se sintetiza en el escándalo del Duque de Feria, y que El País describía así: “El tribunal aplica al aristócrata una eximente incompleta de alteración psíquica causada porque era "consumidor de cocaína y de bebidas alcohólicas en exceso". Este proceso surgió tras la publicación en la revista Interviú, el 13 de mayo de 1993, de unas fotografías en las que aparecía el duque de Feria con dos niñas menores de 12 años. En un caso, Rafael Medina fue fotografiado con una niña que no ha sido identificada y a la que "tocó el sexo a la vez que acercaba la cabeza para besarla". La segunda menor con la que el duque de Feria fue fotografiado es la hija de la otra condenada, con la que contactó a través de los teléfonos de servicios sexuales de los periódicos.”

Como decía Luis Manuel Ruiz, claveles, sacristía y corbatas, pero no contra sino junto a yonquis y putas. Y si no se pilló a ningún policía corrupto es porque seguramente no se buscó lo suficiente.

jueves, 10 de mayo de 2012

El acierto de incluir Igualdad en Presidencia

Unas de las “anécdotas” de la configuración del nuevo gobierno de la Junta de Andalucía, elaborada por el electo presidente, José Antonio Griñán, ha sido la inclusión de los Institutos Andaluces de Mujer (IAM) y Juventud (IAJ) en la Consejería de Presidencia, para lo cual al nombre de la misma se le ha añadido el término “Igualdad”.

Para algunos esta decisión ha podido sorprenderles por novedosa. Pero lo cierto es que de novedoso sólo presenta el nombre, ya que en el pasado, cuando el titular de la Consejería de Presidencia era Gaspar Zarrías, ya gestionaba ambos Institutos.

¿Por qué es un acierto tal inclusión? Por las mismas razones que defendí como presidente del Consejo de la Juventud de Andalucía durante el trámite parlamentario de la Ley de Acompañamiento de los Presupuesto de la Junta de Andalucía de 1997, cuando tras montar un rifirrafe en la audiencia de su tramitación, conseguimos que el Grupo Parlamentario Socialista presentara una enmienda a dicha ley, que creaba el IAJ.

Las políticas de mujer y juventud de una Administración como la Junta de Andalucía deben tener un carácter transversal. Es decir, la perspectiva de edad y género deben incluirse y valorarse en todas y cada una de las acciones políticas y administrativas del conjunto del gobierno andaluz. Por ello, ¿qué mejor que residirlas en la consejería más política que coordina toda la acción de gobierno?

Mi experiencia personal me demostró que los mejores años de políticas de juventud de Andalucía fueron en los primeros años de autogobierno, y tras su inclusión en Presidencia, a finales de la década de 1990. Su traspaso posterior a Igualdad supuso sin duda una menor capacidad de influencia, no por ser más o menos capaces sus titulares, sino por su concepción sectorial y no transversal.

Por ello, el regreso de nuevo a Presidencia, no sólo supone un firme compromiso del presidente de la Junta de Andalucía por las mujeres y la juventud, sino también una mayor posibilidad de “empapar” sus políticas de las perspectivas de género y edad.

viernes, 27 de abril de 2012

Porqué las políticas del PP son radicales

El PP no tiene un Programa Electoral oculto, simplemente no existe.

La debacle económica de la primera década del siglo XXI ha tenido entre otros efectos el producir tal nivel de interferencias emocionales en los discursos políticos que hechos fundamentales han pasado desapercibido al conjunto de la sociedad y a gran parte de su dirigencia política, social, intelectual y económica.

En España, la dinámica errática provocada a partir de mayo de 2009 por el gobierno de Rodríguez Zapatero provocó tal confusión que hábilmente aprovechada en línea con la teoría del shock permitió que en el momento de las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, el PP pudiera presentarse sin un programa electoral y tan sólo necesitara de simples declaraciones generales articulada sobre el ambiguo término de reformas, que le permitían prometer una cosa y la contraria.

Con gran estupor, medios de comunicación, analistas políticos, intelectuales universitarios, pero sobre todo la ciudadanía, contemplan ahora como el PP ha emprendido un programa radical de reformas que aprovechando una mayoría absoluta amplísima le permite soslayar todos los controles democráticos.

El PP ejecuta el programa de máximos neoliberal.

Es cierto que el Partido Popular se presentó a las elecciones generales de 2011 sin un programa electoral propio, tal y como lo hemos entendido hasta el momento en España. Es decir, un conjunto de propuestas fruto del debate de las distintas sensibilidades existentes en su seno y con un consenso más o menos asumido por todas las partes.

Pero no es menos cierto que el PP tiene un conjunto de medidas que han puesto en marcha de forma inmediata una vez tomado posesión del gobierno de la Nación. Ese conjunto de acciones, justificadas como reformas, es el proyecto de máximos neoliberal, elaborado exclusivamente por economistas.

Hasta la fecha, ese proyecto de máximos sólo se había aplicado en toda su extensión en Chile tras el golpe de estado militar protagonizado por el general Pinochet. Es decir, la única vez que el programa de máximos se ha aplicado en toda su extensión fue en un contexto dictatorial, ya que Ronald Reagan y Margaret Thatcher solo pudieron ejecutarlo parcialmente y con gran dificultad.

Las condiciones políticas de España son perfectas para su aplicación: una sociedad en estado de shock y una amplísima mayoría política en las Cortes Generales, que le permite configurar a su gusto la mayoría de los órganos de control del Estado como el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, entre otros, la práctica totalidad de Comunidades Autónomas y casi el 100% de las grandes ciudades de la Nación.

El mayor problema del proyecto de máximos neoliberal es que su concepción exclusivamente economicista choca contra la realidad social y científica, como ya estamos viendo con las medidas radicales impuestas en materia de empleo, sanidad, educación, lo que lo convierte en un modelo ineficiente, inestable e insostenible, condiciones que convierten todos los proyectos políticos en inviables.

El proyecto de máximos neoliberal es incompatible con la democracia: Proyecto totalitario.

En esencia, el proyecto de máximos neoliberal es incompatible con la democracia, ya que se trata de un proyecto totalitario que pretende conformar un modelo de sociedad sin debate que por otra parte sabe perdido. Su ideólogo principal, el economista norteamericano Milton Friedman, sabía de lo impopular de sus propuestas por lo que recomendaba su aplicación total e inmediata, mientras duraba el estado de shock de la sociedad porque luego sería demasiado tarde.

El programa de máximos neoliberal persigue una sociedad desestatalizada, donde los mecanismos institucionales de control son sustituidos por órganos económicos no sujetos a control político. Una sociedad donde los agentes privados económicos gestionen sin ningún tipo de regulación democrática el conjunto de intereses sociales.

Hasta tal punto es totalitario el proyecto de máximos neoliberal, que busca la eliminación de lo que Milton Friedman denominaba “triángulo de acero”, lo que en términos constitucionales españoles se traduce en el Estado Democrático y Social de Derecho.

Como no puede eliminarse la democracia formal se opta por vaciarla de contenido.

Al ser conscientes que en un entorno democrático dichas políticas serán difícilmente aplicables, pero asumiendo la imposibilidad de plantear golpes de estado tipo chileno en países del primer mundo, el neoliberalismo optó por vaciar de poder real las instancias de extracción democrática mediante la delegación de sus poderes en organismos de regulación independientes de los órganos de extracción democrática, parlamentos y gobiernos.

Así, bajo el argumento de sustraer de la confrontación partidaria determinadas políticas, se promovieron órganos profesionalizados en el ámbito financiero y de mercados regulados, que rápidamente fueron confiados a expertos neoliberales, los cuales crearon las condiciones adecuadas para dar los siguientes pasos. Uno fundamental fue la de otorgar independencia a los bancos centrales, hasta el punto que habría que preguntarse si el proyecto Euro no era en sí mismo la piedra angular del actual tsunami neoliberal.

El neoliberalismo ha asumido y adaptado la dialéctica marxista: el conflicto, desde la realidad histórica a la virtud económica.

La transformación radical del PP desde un posicionamiento ideológico tardofranquista hasta su integración plena en la corriente mundial del neoliberalismo se consumó durante el segundo mandato de Aznar. Por ello, comparadas con las actuales políticas del PP, las de 1996-2004 parece casi moderadas.

Este cambio, que quedó ahogado por las bombas del 11M, impidió su visualización a nivel de gobierno pero no a nivel de propuestas, y que fueron recogidas una a una en los documentos de FAES, el think tank utilizado por el movimiento neoliberal para extender sus postulados por los países hispanoparlante.

Uno de los principios más llamativos del neoliberalismo ha sido la asunción de postulados marxistas hasta el punto de hacer suya la dialéctica marxista. Es decir, el neoliberalismo ha asumido la realidad no desde una óptica estática de corte religioso, étnico o cultural, sino sometida al devenir y la historia y donde el estado natural es el conflicto entre clases antagónicas de poseedores y desposeídos.

En principio, el neoliberalismo, de corte darwiniano, asume que para el fortalecimiento social es necesario mantener el conflicto, por lo que rechaza cualquier política de apaciguamiento, ya sea social (Estado de Bienestar) o político.

A partir de esta premisa, el neoliberalismo, al contrario del liberalismo histórico, no pretende crear mediante la ley un marco estable de libertad donde el individuo actúe desde la certeza y la seguridad jurídica, sino eliminar el marco de consenso social que imposibilite la reconstrucción del Estado del Bienestar, que restringe la libertad de movimiento de las fuerzas económicas, y a la postre sume a las sociedades en una apatía autodestructiva.

Podemos ejemplificar esta política entre un “ellos”, la sociedad trabajadora democrática, y un “nosotros”, los poseedores del capital, cuyo conflicto es inevitable, y por lo que hay que asegurarse que en el momento de la lucha las fuerzas estén debidamente desequilibradas.

El ajuste como excusa, y la reforma como estrategia.

Las circunstancias han permitido que el brazo ejecutor del neoliberalismo en España, disponga de las condiciones óptimas para la implementación de la estrategia del neoliberalismo y la aplicación real del programa de máximos.

Para ello cuentan con la inestimable, pero laboriosamente construida, complicidad del Banco Central Europeo que ajeno al control democrático puede mantener un discurso de ajuste que avalan las medidas del gobierno del señor Rajoy.

El “mantra” para vestir ese ajuste son las reformas estructurales, es decir, el cambio radical del Estado y sus instituciones, vaciándolas de poder real mediante la privatización de sus servicios, la delegación del control en organismos privados y autónomos respecto al poder político democrático, a la vez que se impide el consenso como resolución del conflicto y se endure las leyes penales que permitan el control del inevitable descontento social.

jueves, 26 de abril de 2012

La confusión de Ortega y Gasset. Apuntes para una historia familiar.

Un día, hace años, descubrí un texto del filósofo José Ortega y Gasset que decía: “A este respecto, perdónenme un recuerdo personal. Tenía yo diecisiete años cuando por primera vez hice una excursión tierra adentro de España, cosa entonces sobremanera insólita. No iba solo; me llevaba un hombre admirable, de excelente condición, el primero que ha andado toda la Península, paso a paso, cuando nadie lo hacía entonces, que era artista y crítico de arte, pero cuyo verdadero valor consistía en su vida. Y como la vida tiene esa misma elegancia de ser fungible, es decir, que desaparece conforme va siendo, el valor de la vida de Francisco Alcántara no puede ser percibido ni reconocido por las nuevas generaciones. Por eso me creo obligado a recordar su vida. Fuimos los dos a la comarca rayana entre Guadalajara y Segovia, en esa tierra de pinares donde se desgranan, como un rosario roto, una serie de pueblos de nombres encantadores: Gálvez, Villacadimia, Los Condemios, Campisábalos... En Campisábalos tenía Alcántara un gran amigo, el boticario. Este boticario parecía predestinado a su oficio por su apellido: se llamaba Morterero. En efecto, los Mortereros, de padres a hijos, regentaban la botica de Campisábalos desde el siglo XVII. Por eso, el establecimiento presentaba el aspecto de una farmacia de comienzos del siglo XVIII. Allí estaba las paredes cubiertas con tarros de Talavera, y del mejor tiempo, que es el final del siglo XVII. En sus lomos se veían, junto a los adornos azules, letras también azules que decían los nombres latinos y españoles de la vieja farmacopea: aceite de almendras dulces, en uno; acero de Madrid, en otro; la uña de la gran bestia… En un rincón estaba un pequeño anaquel lleno de menudos botecillos que contenían venenos. El anaquel estaba cerrado con una puerta de vidrio donde había pintado un ojo, el famoso ojo del vigilante del boticario. Pero lo que más me impresionó fue ver en el centro, como gobernando aquella democracia de remedios, un gran tarro de Talavera en cuya panza leí por primera vez en mi vida `Triaca máxima´.”

Se trataba de un fragmento de una de las conferencias, doce en total, que Ortega ofreció en el curso inaugural del Instituto de Humanidades (1948/1949) titulado “Sobre una nueva interpretación de la Historia Universal. Exposición y examen de la obra de A. Toynbee, A Study of History”, que encontré traducido en diversos idiomas (alemán, inglés, francés) porque al parecer, y sin que encuentre una explicación lógica, se trata de un fragmento que los profesores de castellano utilizan para sus clases.

Aquel texto llamó mucho mi interés al ser una de las pocas referencias que encontré en aquel momento del apellido familiar. Año después, y tras consultas aquí y allí, he podido aclarar dicha historia, que no deja en buen lugar la memoria del filósofo.

El viaje al que hace referencia José Ortega y Gasset lo realizó en el verano de1899, junto al periodista Francisco Alcántara, que trabajaba para el diario El Imparcial, fundado por Eduardo Gasset Artime y dirigido a finales del siglo XIX por su yerno José Ortega Munilla, padre del filósofo. Y efectivamente Alcántara conocía y era amigo del boticario Morterero, pero no en Campisábalo como recordaría Ortega 48 años después, sino en Imón.

Era Silvestre Morterero y Baquero, natural de dicha localidad y licenciado en farmacia por la Universidad Central en 1868. Tras finalizar sus estudios adquirió la botica que en su localidad natal había poseído el farmacéutico Juan Tova Cabrera, y de la que fue titular hasta su fallecimiento en 1914.

Alcántara conocía Imón antes de visitarla junto el jovencísimo Ortega. De hecho, en la edición de El Imparcial del 8 de abril de 1899, se publicó un artículo suyo, que decía “partimos para Imón, donde dedicamos un recuerdo al malogrado pintor Juan Baquero, y pudimos admirar en la farmacia del Sr. Morterero el botamen de riquísima loza española del siglo XVI en perfecto estado de conservación.”

El viaje que Ortega recordaría casi como iniciático, fue ese mismo verano de 1899, tal y como recogió la edición del 13 de agosto de aquel año el semanario “Flores y Abejas” de Guadalajara: “El ilustrado redactor de El Imparcial don Francisco Alcántara veranea actualmente en Imón y el mes de Septiembre lo pasará en Atienza”.

Pero Silvestre Morterero y Baquero, primo hermano de mi bisabuelo Benito Morterero de Agustín, no era descendiente de un largo linaje de boticarios. A Ortega sus recuerdos le jugaron una mala pasada, ya que el padre de Silvestre, Toribio Morterero y Cano, natural de Valdearenas, descendía de una familia de la baja nobleza agraria de la provincia de Guadalajara, con propiedades en las Tierras y Común de Hita y Atienza, así como en Peñafiel, provincia de Valladolid.

Hoy en día, la botica de Imón que visitara Ortega se ha convertido en hotel rural, y de su señero botamen no se tienen noticias.

lunes, 23 de abril de 2012

Mercados versus Mercados

Lo primero que hay que aceptar es que, al menos en España, la derecha neoliberal mediática y económica vienen propagando su ideario como apóstoles de una nueva religión desde hace décadas. Con paciencia neocatecumenal han ido construyendo un discurso narrativo para justificar a posteriori el proyecto de máximos que estableció Milton Friedman: excepto el ejército, la magistratura y algunas carreteras, todo es susceptible de privatización, es decir de intermediación con beneficios privados.

Una de esos discursos se basa en la bondad de los mercados como entes auto-regulatorios, que asignan los recursos de la forma más eficaz y sostenible, y cual suave lluvia van empapando de riqueza y bienestar la pirámide social, desde su cúspide hasta su base. Pero como todo en el neoliberalismo “friedmano” se trata de una teoría no sólo voluntarista sino que reiteradamente se ha mostrado falsa, sólo manteniendo su vigencia en la interesada reiteración de sus apóstoles.

Bien es cierto que los mercados, como el agua, son parte esencial de la cultura humana. Pero como el agua, los mercados provocan vergeles, y desiertos, permite la vida y extiende la muerte. Por ello, por esa multiplicidad de realidades, los economistas se inventaron el mercado perfecto, como modelo sobre el que proyectar sus fantasías intelectuales. Pero resulta que algunos vieron su utilidad para justificar sus intereses desnaturalizando su origen puramente académico, proyectándolo en el mundo real.

Los mercados de competencia perfecta, ese estadio donde ninguno de los actores interviene con privilegios, es tan utópico como el paraíso mahometano de huríes voluptuosas y manantiales de leche y miel, o el comunismo de Pol Pot de una Camboya ruralizada en la pureza antiburguesa. La realidad es que los mercados son espacios de intercambio sometidos a todas las fuerzas asimétricas posibles, donde siempre hay un matón que mete miedo y asegura un equilibrio inestable.

Otras de las falacias que los apóstoles del neoliberalismo “friedmano” han propagado por todo el orbe es que los mercados se pueden auto-regular. En absoluto. La consecuencia natural de los mercados autorregulados, es decir desregularizado de facto, son las burbujas que explotan dejando la desolación a su paso.
Siguiendo con el símil del agua, canalizada, controlada, dirigida, crea riqueza, bienestar. Procura alimento para los seres humanos, higiene y belleza. Pero como el agua que se sale de madre, del cauce del río, trae destrucción, arrasa con todo, provoca muerte, y finalmente deja un desierto.

Los mercados son útiles para las sociedades humanas cuando están controlados. Y en democracia, debe ser el Estado nacional, o el Estado supranacional, Unión Europea en nuestro caso, quien lo haga, quien con normas, controles, tribunales y sanciones, mantenga dentro de los límites a cualquier espacio de intercambio de riquezas.

Por ello, para salir de esta crisis no vale para nade tirar del manual de los apóstoles del neoliberalismo “friedmano”. Es más, usar esas “recetas” es el camino seguro al desastre. Hay que volver a la regulación de los mercados, al control estatal, a la eliminación de los entes auto-regulatorios, a la promoción de gestores públicos sin intereses en los mercados mediante una nueva clase política y de altos funcionarios orgullosos de serlos y lo más incólumes posibles a las tentaciones económicas y honoríficas de los actores económicos. Hay que recuperar los poderes delegados en órganos no democráticos, como los bancos nacionales "independientes", las comisiones de valores, de telecomunicaciones, etc.

Sólo con más Estado, sólo con más Europa, sólo con más Administración Pública, podremos salir de esta crisis a la que nos han llevado los que ahora, “biblia” en mano, pretenden vendernos esas mismas políticas para salir de la crisis.

viernes, 20 de abril de 2012

Los 40.000 asesinatos del PP

A pesar de lo que pueda afirmarse, casi nadie piensa realmente que el aborto sea un asesinato, ni siquiera la Iglesia Católica. Si lo creyese realmente, el bautismo no se dejaría para después del parto, sino que se produciría en el momento más próximo al de la concepción. Esto es, al momento en el que la unión de un espermatozoide y un óvulo da paso a un embrión. De lo contrario, la Iglesia Católica sería cómplice de que millones de almas pre-católicas pululen inconsolables por el espacio ignoto del limbo.

Como yo tampoco lo creo, como no creo que el aborto sea un asesinato, nada puedo y nada debo reprochar al gobierno Rajoy ni a la amplísima mayoría absoluta de diputadas y diputados del PP, que con su inacción siguen permitiendo que desde que se formó el actual gobierno de la Nación, en España se hayan practicado alrededor de 40.000 abortos.

Pero si yo creyese que el aborto es un asesinato, me espantaría tener la certeza moral que la sangre de 40.000 seres inocentes manchan las manos del gobierno de la Nación por no eliminar el aborto en España por Real Decreto-Ley; si realmente creyera que el aborto significa sacrificar a un ser humano, no podría consolarme de haber votado a parte de los 186 diputadas y diputados (muchos de ellos católicos de comunión semanal) que con su preocupación en cosas banales (el medicamentazo, la contra-reforma laboral, etc.) toleran que el gobierno que sostienen siga permitiendo que cada día, cada hora, cada minuto, un ser humano inocente caiga bajo la cruel y asesina espátula de un médico (o médica) desalmado.

Pero me quedo tranquilo: como realmente nadie lo cree, ni siquiera las decenas de miles de católicos que se manifestaron a favor de la vida en Madrid durante los gobiernos de ZP, que el aborto sea un asesinato, nadie podrá acusar al PP de asesinos.

¿O sí?

jueves, 19 de abril de 2012

La Fe Neoliberal: Respuesta a Rafael Salgueiro


Estimado señor Salgueiro,


Aunque con retraso, por razones profesionales, familiares y personales que no vienen al caso, paso a responder al amable comentario que realizó vd. a mi post titulad “El totalitarismo de la "chusma" friedmana o neoliberal”, publicado en este blog el pasado día 18 de febrero de 2012.

Al igual que vd., agradezco mucho las lecturas de los post de mi blog así como las críticas razonadas conducentes a promover el debate de ideas, y por ello agradezco enormemente el esfuerzo que supone su respuesta.

Antes de pasar a considerar sus argumentos, me gustaría realizar una consideración general sobre Milton Friedman y sus seguidores, en los que le incluyo sobre todo por no refutarlo en su respuesta a mi anterior post.

Cuando leo y escucho los argumentos que se esgrimen en defensa del Estado “friedmano” y sus principios económicos no puedo evitar asociarlos a los que utilizaba el Régimen de Pol Pot en defensa de su sociedad utópica. Parecía que espantados en el siglo XX de los regímenes totalitarios, y en su concepto el Estado “friedmano” lo es, conocidos los efectos terribles del estalinismo, el maoísmo, el nazismo, el franquismo, etc., nadie en su sano juicio volvería a promocionar un “ideal” totalitario cuya consecución debe alzarse sobre la eliminación de cualquier estructura anterior. En el caso del Estado “friedmano” la estructura a demoler es el Estado de Bienestar.

Si para Saloth Sar (Pol Pot “el suave”), fue el exterminio de la civilización para alcanzar su “ideal”, para el Estado “friedmano” es el exterminio del triángulo de acero para llegar hasta él. De hecho, y una vez aceptada la concepción dialéctica defendida por Marx, la teoría “friedmana” viene a ser un ultra-marxismo deshumanizado, donde el objetivo final no es un mundo utópico de seres humanos, sino un mundo utópico de principios económicos.

Una muestra de ello es que el “programa de máximos” del Estado “friedmano”, el famoso “ladrillo” chileno, se intenta aplicar “urbe et orbi”, sobre cualquier tipo de sociedad, sobre cualquier tipo de economía. Es una “biblia” que se encuentra más allá de discusión. Como el “Libro Rojo” de Mao, el “ladrillo” friedmano es esgrimido para exigir la sumisión a cualquier población del mundo, da igual que sea en España, Bostwana, Chile, Polonia, Nepal o Bután, prometiéndonos un maravilloso paraíso que nadie ha visto y que nadie ha conseguido.

Enlazando mi consideración general con sus argumentos, considero que los éxitos chilenos y chinos a los que vd. hace referencia, ya lo consiguieron otros en el pasado: un sistema con una minoría cada vez más rica, y una mayoría cada vez más pobre. ¿No aumentó el PIB la revolución industrial?, ¿no lo hizo el colonialismo?, ¿no aumentó brutalmente el PIB y la renta per cápita la Rusia de Lenin?

¿Es acaso el crecimiento del PIB y la renta per cápita el único elemento del que puede presumir el Estado “friedmano”? Pero es que aunque pobres, ni siquiera las políticas “friedmanas” consiguieron dichos éxitos aplicadas en países como Argentina (de la mano de la dictadura militar, sea dicho de paso, y no menos de 8.000 asesinados según ha reconocido recientemente uno de sus generales). Claro que en estos casos, al no alcanzar el mínimo necesario para “pasearlo” por el mundo, estas experiencias fallidas se convierten en los hijos bastardos nunca reconocidos por el “friedmanismo”.

Estimado señor Salgueiro, para el conjunto de la sociedad la utilidad de un Estado es que promueva unos niveles de vida digna para el conjunto de la población. Y ahí es donde se produce la quiebra totalitaria del Estado “friedmano”, porque para Milton Friedman en el sistema económico la calidad de vida de los ciudadanos de un Estado es secundario e incluso irrelevante, siempre que las magnitudes macroeconómicas dibujen el bello cuadro de su ideal paranoico.

¿Qué puede hacer un partido socialista o socialdemócrata contra un proyecto totalitario? Si se definiese como “nazi” y promoviera la pureza racial, todos sabríamos como contestarlo. Pero ¿y si oculta su programa de máximos incluso a sus seguidores, lo llama “reformas” durante la campaña electoral, y se define “reformista, liberal y centrista”?

Al igual que cayó el Estado Zarista y el Estado Estalinista, el Estado “friedmano” caerá cuando acumule las suficientes tensiones sociales e ineficiencias económicas propias de todos los estados totalitarios. ¿Y como se enfrenta un partido socialista a un Estado “friedmano” impuesto por una dictadura militar como en Chile? ¿Agudizando las contradicciones y las tensiones para aumentar la fatiga del material y provocar su ruptura violenta? ¿Intentar evitar los mayores perjuicios del Estado “friedmano” entre los que menos tienen aunque con ello se mantenga el propio sistema? Se trata, sin duda, de la gran cuestión que debate la izquierda desde los socialistas “utópicos” de principios del siglo XIX.

Se “sorprende” que me “alarme” ante la mención del Triángulo de Acero, pero me ha entendido mal. No me “alarma”, me ayuda a descubrir las verdaderas intenciones que se ocultan tras el término “reformas”. A estas alturas tengo claro que el PP, promotor del Estado “friedmano” en España, abomina del Triángulo de Acero. Pero a lo que vd. no responde es a mi afirmación sobre que si el Triángulo de Acero es lo que en términos constitucionales se denomina “Estado Democrático y Social de Derecho”, defender la eliminación del Triángulo de Acero es directamente rechazar la Constitución Española de 1978 como espacio de convivencia de todos y todas las españolas.

Si quitamos de la Constitución el sistema parlamentario de partidos, las organizaciones sindicales y empresariales, la negociación colectiva, el derecho a huelga… ¿Qué nos queda del Pacto Constitucional? ¿La monarquía, la libertad de empresa, el derecho a la propiedad privada y a la libertad de empresa? Pues va a ser que no. Si se elimina la mitad de la Constitución, decidamos que la Constitución ya no es ese espacio de convivencia, y demos el siguiente paso. Pero dígase.

Su denostación de los Acuerdos de Concertación es consecuencia natural de su visión economicista “friedmana” del Estado. ¿Cree vd. que si para evitar una guerra con millones de muertos alguien plantea una “concertación” que evite la tragedia alguien honesto objetaría que dicho acuerdo es un “equilibrio de Nash (sí, el de la película) en el cual los agentes no pueden desarrollar ninguna estrategia que conduzca a mejorar su posición relativa”? Ahora bien, señor Salgueiro, si vd. lo que propone es suministrar la gasolina para que otros pongan la cerilla, hablamos de otra cosa. Si por “estrategias” que conduzcan a mejorar la posición relativa de algunos de los firmantes del pacto significa el todo vale, posiblemente convierta Andalucía en un escenario más cómodo emocional e intelectualmente, incluso para mí, aunque mucho más peligrosa para bienes y personas.

De ahí calificar de “deshumanizado” al Estado “friedmano” porque reduce la sociedad a variables matemáticas y económicas, a juegos y estrategias de “rol”. Esa deshumanización tiene un mucho de sicópata, donde se excluye ex profeso la empatía con el que sufre, y justifica el fin a cualquier medio, como se vio en Chile, Argentina y ahora en China.

Su referencia a la dialéctica marxista toma en este sentido un cariz siniestro. Lo que era una consecuencia, la lucha de clases, se convierte en el objetivo, la lucha de la clases, pero esta vez en vez de la lucha de la clase desposeida contra la clase poseedora, pasaremos de manos de Milton Friedman a la lucha de la clase  poseedora para subyugar a la clase desposeída mientras sea necesaria, y eliminarla cuando ya no lo sea.

Sobre su pregunta sobre el resultado de todos estos años de construcción del socialismo en Andalucía, es engañosa en un extremo, ya que en Andalucía no se ha pretendido “construir” el socialismo, sino tan solo “gestionar” desde principios socialistas un Estado cuyas reglas de juego no socialista habían sido pactadas en la Constitución de 1978.

Su afirmación sobre que “la renta per cápita andaluza es hoy la misma, 75% del promedio nacional aproximadamente, que lo fue a primeros de los 80” deberíamos aceptarla también en su sentido contrario, esto es, que el socialismo no ha supuesto un menor avance que en otras Comunidades Autonómicas gobernadas por liberales-conservadores como Madrid, Comunidad Valenciana y Cataluña. Si hemos avanzado al mismo ritmo, puede ser señal que el problema es la aceptación del marco intocable de los mercados como espacios autoorganizados para la asignación de recursos, y no el gobierno de tal o cual Partido.

Pero si bajamos a la calidad de vida de la población, los niveles entre Andalucía y el resto de Comunidades sí se han acercado. Es decir, ha habido más convergencia social que económica, que a la postre es lo que le interesa al ciudadano.

Ahora bien, acepto que la concertación en Andalucía ha tenido fallos clamorosos, como que las asociaciones empresariales hayan disfrutado de la mitad justa de la “tarta” pero sobre todo al servir a determinados dirigentes de la CEA para crear una red clientelar entre la clase empresarial. Pero me temo que su crítica no vaya en esa dirección.

Para finalizar, señalarle que efectivamente la muy conocida frase "Socialista a fuer de liberal" es de Indalecio Prieto, y en mayúsculas la utilizo como subtítulo del blog. En minúscula va la cita de Pablo Iglesias, “Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo”, quien sabía que la democracia “burguesa” termina pervertida para servir a los intereses ilegítimos del capital, ahora mercados, pero nunca propuso una dictadura del proletariado sino la democracia del proletariado, en la que inevitablemente se subsumiría la clase burguesa, pero democracia al fin y al cabo. Posición mucho más liberal que la que defendería la CEDA años más tarde, exactamente en 1936.

Atentamente,

Pablo Morterero